En el marco del Día de campo de granos organizado por la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres (Eeaoc), Daniela Pérez, de la sección Economía y Estadísticas presentó una estimación preliminar de los resultados económicos para la campaña 2025/26 de soja y maíz. Remarcó que la campaña está finalizando en un contexto de alta incertidumbre climática e internacional. Los conflictos geopolíticos y la evolución del precio del petróleo impactan directamente en los costos de cosecha y de flete, generando presión sobre los resultados económicos.

Las proyecciones indican incrementos en los costos; en especial, debido a la suba del gasoil (55%) y de la mano de obra (20%), considerando junio de 2025 y abril de 2026. Esto eleva los gastos de barbecho a cosecha y los rindes de indiferencia, por subas en los gastos de cosecha y flete. Recordando que el rendimiento de indiferencia son las toneladas de un producto necesarias para cubrir un nivel de gastos a un determinado precio. En maíz, estos rindes se oscilarían entre 3,6 y 5,1 toneladas por hectárea (t/ha) para la producción en tierra propia, y entre 4,8 y 6,2 t/ha en campos arrendados, teniendo en cuenta un precio de futuro de U$S 183 la tonelada (futuro de julio de 2026). Mientras que en soja, los rindes de indiferencia se ubicarían entre 1,3 y 1,7 t/ha en campo propio, y entre 1,8 y 2,3 t/ha en arriendo, para un precio de U$S 326 la tonelada (futuro de mayo de 2026). Asimismo, se considera para ambos cultivos, además del gasto de barbecho a cosecha, un gasto de administración de U$S 100 por hectárea, un valor de arriendo de U$S 145 por hectárea y un flete al puerto de U$S 52 por tonelada.

En este escenario, los márgenes se presentan muy ajustados respecto de los rendimientos promedio históricos -alrededor de 5,8 t/ha en maíz y de 2,65 t/ha en soja-, lo que plantea un desafío para la rentabilidad de presente campaña.